29.3.11

La sesión con Ricky

Pascual Martínez
Segunda e intensa sesión la que nos regaló Ricky Dávila, después de la magistral conferencia con la que nos deleitó, en un auditorio del Puertas de Castilla lleno a rebosar.

No contento con sobrecogernos con un ovillo visual de emociones en el que se solapaban fotos y textos, poemas que él mismo escribe y que forman parte de su proyecto-paraguas “Lux Dubia” donde se refugia todo, nos dio lecciones de cómo ser un fotógrafo de ventana, para asomarse a ver lo que ocurre y mostrarlo a los demás, en veinte minutos de diaporama, que resumen veinte años de vida fotográfica.

“Lo más importante es ser fiel a tus emociones y no dejarte llevar por la pirotecnia visual”, lo dice una persona que ha experimentado con ella.

Sin embargo, la voluntad poética en el trabajo de Ricky está por encima de todo y formula esta poesía desde la necesidad de expresarla para no ahogarse. Nos contó cómo había evolucionado desde una fotografía humanitaria a la humanista, que no es lo mimo. Y defendió la idea de que la fotografía no tiene un servicio social, "no estoy salvando a nadie, me estoy salvando a mí mismo".

Pascual Martínez
El fotoperiodismo subjetivo es lo más importante de cultivar para llegar a ser un buen profesional porque en la fotografía tenemos un código adquirido, y todo se ve de forma muy relativa, en el sentido más saludable de la palabra, ya que los logros y los errores no lo son tanto. La deriva introspectiva es un modus operandi, en su trabajo: "la dirección de la realidad la proyecto hacia mí y luego vuelvo a proyectar mi discurso, que necesita de un input de realidad para reformarla. La buena fotografía tiene que interpelar, no concluir".

Por eso Ricky formula su trabajo desde la necesidad de no ahogarse, en un terreno como el fotográfico en el que existe mucha impostura, llegando a entender el acto fotográfico en sí como un juego que tiene un componente lúdico de reformulación de la realidad.

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