16.6.11

Fotografías en palabras

Tengo en estos momentos dos libros en ronda encima de mi mesita de noche. Ninguno de ellos es de fotografía, sin embargo estoy haciendo el ejercicio de ver el álbum de fotografías que presentan los autores a través de las descripciones de los espacios y de los momentos. He seleccionado un fragmento de cada uno que conforma para mí lo que es una imagen clara de algo, me pregunto si será cierto que una imagen vale más que mil palabras después de experimentar con qué precisión e intensidad aparecen estas dos fotos en mi cabeza, si no tendrá nada que ver, o si simplemente el acto de leer puede ser también un ejercicio fotográfico evocativo. Para no crear ideas preconcebidas sobre las imagenes citaré a los autores en un comentario.

"Un ruido de coche anunció la partida del carnicero. Mersault cogió su maleta, abrió la puerta, cuyo picaporte brillaba bajo un rayo de sol, y salió con la cabeza zumbando de latidos y la boca seca. Atravesó la puerta de entrada y partió a grandes pasos. No había nadie, solamente un grupo de niños en un extremo de la placita. Se alejó. Al llegar a la plaza se dio cuenta de pronto del frio y se estremeció bajo su abrigo ligero. Estornudó dos veces y la cañada se llenó de claros ecos burlones que el cristal del cielo llevaba cada vez más arriba. Un poco vacilante, se detuvo, sin embargo, y respiró vigorosamente. Del cielo azul bajaban millones de sonrisas blancas. Jugaban sobre las ojas todavía llenas de lluvia, sobre la toba húmeda de las calles, volaban hacia las casas de tejas de sangre fresca y volvían a subir hacia los lagos de aire y de sol de los que desbordaron unos momentos antes. Un ronroneo dulce descendía de un avión minúsculo que navegaba ahí arriba. En esta dilatación del aire y en esta fertilidad del cielo, parecía que la única tarea de los hombres fuera vivir y ser felices. Todo se callaba en Mersault. Un tercer estornudo lo sacudió, y sintió algo parecido a un escalofrío de calentura. Entonces anduvo más deprisa sin mirar alrededor, en el chirriar de su maleta y el ruido de sus pies. Cuando llegó a su casa, su maleta en un rincón, se acostó y durmió hasta media tarde."

"De no haber sido por la chica, probablemente se habría marchado antes de fin de mes. Tiene ahorrado suficiente para irse a donde le dé la gana, y no hay duda de que está harto del sol de Florida, del cual, tras mucho estudio, cree ahora que es más perjudicial que beneficioso para el espíritu. Es un sol maquiavélico en su opinión. Un sol hipócrita, y la luz que genera no ilumina las cosas sino que las oscurece: cegando con su contínua y excesiva refulgencia, machacándole a uno con sus ráfagas de vaporosa humedad, desequilibrándolo con sus reflejos de espejismo y trémulas oleadas de vacío. Todo es brillo y resplandor, pero no ofrece sustancia, ni tranquilidad ni tregua. Sin embargo, fue en esa luz donde vio a la chica por primera vez, y como es incapaz de renunciar a ella, continua viviendo bajo ese sol al tiempo que trata de reconciliarse con él."

4 comentarios:

Gatos dijo...

Dos textos increiblemente evocadores, Marian. ¿De quien son?

Mónica Lozano dijo...

:) uno es de Auster, que yo también ando leyéndolo. El uso que hace de la cámara de fotos el protagonista es genial, verdad, Marian?

Lo de crear imágenes a partir de la lectura de textos es una continuación natural. De hecho, primero construimos las imágenes en la mente. Luego las producimos, si podemos y nos apetece, en forma de palabras o de imágenes. Digamos que estás desandando el camino, hacia el origen. Bien, Marian, felicidades! Yo seguiría a vueltas con la literatura, que por lo que nos cuentas, te gusta y te alimenta.

Bss

Marian dijo...

Hola chicos!

Pues el primer texto es de "La Muerte Feliz" de Albert CAmus, y el segundo, efectivamente Mónica, es de Paul Auster, de Sunset PArk.

BLONDE RED HOWARD dijo...

hola marian